“LA PRIMAVERA ANDALUZA DE OCAÑA”, LA PRIMERA GRAN EXPOSICIÓN DEL PINTOR TRAS TREINTA AÑOS

Mañana 17 de abril se inaugura la primera gran exposición antológica de José Pérez Ocaña (1947-1983) en Andalucía, tras treinta años de la última celebrada en Córdoba capital

La localidad cordobesa de Castro del Río (Córdoba) será la sede de la primera gran exposición del pintor José Pérez Ocaña, después de décadas sin organizarse una exposición completa, de todas sus épocas.

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La inauguración tendrá lugar el 17 de abril a las 19.00 horas con una conferencia inaugural de José Naranjo Ferrari, y la presencia de autoridades y la familia del pintor. En 2015 se celebrarán tres grandes exposiciones en Andalucía, la segunda localidad será Casares (Málaga). La primera tendrá lugar en esta bella localidad cordobesa del 17 de abril al 3 de mayo, gracias a la apuesta por la cultura andaluza de su ayuntamiento en colaboración con la cooperativa cultural Atrapasueños y la generosidad de los herederos del pintor. El ayuntamiento ha ofrecido un bello lugar como es la Antigua Capilla de San Acisclo y Santa Victoria. Precisamente la última exposición de Ocaña fue en una ermita de Barcelona, titulada La primavera. Recordando esa última exposición, esta antigua capilla será decorada con la obra de Ocaña y con elementos realizados por los niños y las niñas del colegio CEIP La Esperanza de Cantillana, localidad natal del pintor. Un gran acontecimiento cultural que se inaugura el 17 de abril con la presencia de familiares, amigos y la conferencia del especialista profesor José Naranjo Ferrari, comisario de la exposición junto al escritor y editor Joaquín Recio. Así se presenta La primavera andaluza de Ocaña.

La exposición contiene 31 cuadros y una figura escutórica papel maché. La obra expuesta desarrolla la vida del pintor en todas sus facetas y temáticas (autoretratos, mujeres, mantoneras, vírgenes, personas desvalidas, amor homosexual…) Muchas de estas obras llevan años sin ser expuestas y otras nunca han sido admiradas por el gran público. De la selección destaca sin duda el Velatorio, obra pintada en 1977 donde el pintor se sitúa muerto en un velatorio en una escena rodeado de sus amigos (reales), de gran dimensión se le conoce como la obra más importante para conocer a Ocaña. También se podrán disfrutar del conocido Autorretrato con sombrero (que diera tanto que hablar en la exposición de Ocaña organizada en Córdoba por Julio Anguita a la muerte del pintor), o La luna, que ha sido motivo de inspiración de otros artistas. De la acuarela al acrílico, del pastel al óleo, todas las técnicas sobre variados soportes (tela, madera o papel reciclado)…nos llenaran los sentidos de vida y alegría, tal como quería Ocaña que viéramos los años tristes de la dictadura. De hecho destaca una serie de una detención y tortura, en la que los estudiosos han identificado al propio Ocaña, que fue detenido varias veces por su actitud libre y rebelde en Barcelona.

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Actualmente, tras dos años de trabajo, se está preparando la exposición permanente e inauguración del Museo Ocaña en su Cantillana natal. Y este ciclo expositivo La primavera andaluza de Ocaña es el prólogo precisamente a esa gran cita que tendrá la cultura catalana y andaluza, universal, cuando por fin tenga, tras 32 de años después de su muerte, un lugar para ser conocido, admirado y por siempre querido.

José Pérez Ocaña nació en Cantillana, un pueblo perteneciente a la provincia de Sevilla, Andalucía. José Pérez Ocaña, homosexual reconocido y orgulloso de serlo, abandonó en 1971 su pueblo natal debido a la intolerancia, aunque siempre volvía a pasar temporadas donde se encontraba con su gente, sus ancianas, sus mujeres, sus amigos…se trasladó a Barcelona, la ciudad ideal para expresar su arte y sus transgresoras ideas. Se declaraba anarquista (históricos sus perfomances durante las Jornadas Libertarias Internacionales de CNT de 1977 en el Parque Güell). Allí vivió en la Plaza Real, donde tenía un altar con una imagen de la Virgen de la Asunción llena de flores en el balcón, y conoció a artistas como Nazario y Copi. Vivió humildemente en una buhardilla barcelonesa, ejerciendo el oficio de pintor de brocha gorda para subsistir.

Aunque su arte era apreciado por muchos, Pérez Ocaña destacó por su forma de vivir, por expresarse libremente sin atender a las posibles consecuencias de un país todavía anquilosado en unos valores arcaicos y peligrosos. Era un personaje típico de las Ramblas, se travestía sin ningún tapujo a plena luz del día con una mezcla de andaluza y de religiosidad típica de su tierra, y vivía rodeado de los que le querían y entendían. De original vida, Pérez Ocaña también encontró la muerte de la manera más sorprendente. Volvió a Cantillana, para celebrar unas fiestas de carnaval y reunirse con su familia, a la que adoraba. Pérez Ocaña confeccionó un disfraz de sol, con papel, tela y bengalas, que desafortunadamente se quemó, produciéndole quemaduras mortales. El 18 de septiembre de 1983 Pérez Ocaña moriría en el hospital, una semana después de haberse quemado accidentalmente.

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